Diferencias con otros enfoques

El Counselling es una tendencia psico-educativa y por lo tanto, orientada hacia el bienestar, la salud.

Trae consigo ingredientes que parece que la educación clásica, la académica, ha olvidado, como el fomento del amor al conocimiento, la enseñanza en la reflexión profunda, el respeto a la existencia del otro y la comunicación que permite darle sentido a la vida sin aspirar con ello a ser mejor que nadie, ni más eficaz , ni más competitivo.

El Counselling con su orientación en un nuevo modelo para las relaciones interpersonales y para el entendimiento con uno mismo, un modelo no patriarcal ni dirigista, deja espacio suficiente para que se renueve la operativa de la relación de ayuda, ya sea en la psicoterapia, en la educación o en la asistencia social y propone un entendimiento de igual a igual, donde tanto consultante como operador de ayuda configuran el espacio que representará el marco de referencia construido a partir de las necesidades de identidad, de pertenencia, de relaciones y de amor de cada quien.

En un proceso consultivo (sea individual o de grupo) tan lícito es amar como odiar, desear como aborrecer, la sumisión como la rebeldía, el vicio como la virtud, ya que los Counsellors no somos jueces ni exponentes moralistas, ni poseedores de ninguna forma de lo que es justo o equivocado y tampoco atendemos a la relación tradicional dictaminando qué es normal y qué es patológico.

Nuestra aportación es el establecimiento de un espacio que permita al consultante verse a sí mismo, explorarse y conocerse. Apuntando continuamente hacia la consciencia del presente y hacia las consecuencias internas (para sí mismo) y externas (para los otros) de sus estilos de pensar, sentir y actuar.

En este modelo de relación de ayuda partimos de la creencia en la bondad del ser humano, pero no como un ejercicio forzado por circunstancias socializantes o moralizadoras, sino como una facultad implícita en la naturaleza de la persona, atrapada en múltiples ocasiones en el miedo y la desconfianza. Pasa mucho tiempo a veces para que las personas en procesos de desarrollo consigan un darse cuenta de este contingente interno de consciencia, de bondad, de equilibrio y de amor universal. Sin embargo, es posible, y cuanto antes comencemos a atravesar estas experiencias, antes se abandonan las antiguas formas de actuar y los automatismos reactivos que han limitado y en muchos casos impedido ser quien se es.

Ahora bien, para posibilitar una atmósfera que facilite y favorezca estos fenómenos,  consideramos necesario que el profesional haya creado para sí la esperanza de vida que ahora le ofrece a su cliente y para ello debe  atravesar  por su proceso de maduración. Nuestra asociación acredita a todos los profesionales del Counselling con un mínimo de 900 horas de formación experiencial y de autoconocimiento, además de los fundamentos teóricos y un proceso suficiente de supervisión sobre su trabajo profesional.

Todas las modalidades de terapia tienen una cosa en común con lo que podríamos llamar "la gran búsqueda existencial" y es que todas intentan, a su modo, ajustar lo que "no va".

En el Counselling, los Counsellors que trabajamos con orientación existencial y apoyados en los procesos de la fenomenología, no tenemos un modo de ajuste de lo que "no va" para el cliente. Sí disponemos de una metodología que hace posible que el modo de ajustar lo que "no va" sea propio del cliente, un modo que respete su especificidad como persona y que se ajuste a sus propias necesidades humanas, entendiendo que las buenas relaciones con otros es, ante todo, una necesidad individual, aunque parezca colectiva.

La psicoterapia, por su propia historia, se ha vuelto más consciente de su implicación en los procesos existenciales, pero el peso del modelo tradicional, el paradigma de la curación, la relación de curar que se establece entre, digamos, médico y paciente o psicoterapeuta y paciente o entre terapeuta y paciente, donde el profesional apunta a saber y querer saber más de su paciente/cliente que el paciente mismo, no favorece y por el contrario colapsa la toma de consciencia individual, la toma de responsabilidad y el desarrollo creativo del auto-aprendizaje, que finalizaría en el auto-apoyo y auto-actualización del paciente/cliente.

Lo nuevo en el Counselling es precisamente esto, que todo el proceso en la relación profesional-consultante está en constante contacto con la emergencia de la toma de consciencia individual de todos los procesos humanos, un despertar a sí mismo que consigue que germine la semilla de la humanización.

Por lo tanto, se podría decir sin miedo a caer en desprestigios ni exageraciones que counselling y psicoterapia no son la misma cosa, aun siendo usados en algunos países anglosajones de manera indistinta.

Hablar de diagnóstico o de tratamiento en el Counselling es simplemente inoperante  debido a que la fuerza del acompañamiento es ayudar el cliente a ayudarse a sí mismo, de forma que quien practica la operación es el mismo cliente: el Counsellor le dará una ayuda fundada en el reconocimiento de las alternativas presentes en cada situación y lo acompañará en la aventura de la elección, es decir, en la evaluación de los costes y de los beneficios de las consecuencias de sus propias elecciones. De hecho, en esta óptica, el modelo de elección justa o equivocada   no tiene sentido, dado que se considera que cada elección proporciona costes y beneficios sobre los cuales la persona tiene que reflexionar, decidiendo cada vez si algo merece o no la pena.

La profesión del Counsellor, a diferencia de la del psicólogo, no maneja conocimientos específicos excluidos al cliente, sino que se fundamenta en el sentido común y en la obviedad. De esta manera, el Counsellor no necesita poseer una autoridad especial que haga creíbles sus intervenciones.  Recomendamos leer el siguiente artículo:

Paolo Quattrini: El Counselling, entre responsabilidad y libre albedrío.

Finalmente, es bueno recordar que siendo una profesión y no una corporación, el Counselling no posee características típicas exclusivas y por lo tanto, puede ser ejercido libremente por otros profesionales, como psicólogos, médicos, profesores, asistentes sociales, etc.

Mario Fernandez Alameda 

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